2 Sm 18, 9-15
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)9Absalón se topó con los veteranos de David. Iba Absalón montado en un mulo, que se metió bajo el ramaje de una gran encina. La cabeza de Absalón se trabó y quedó en la encina colgado * , entre el cielo y la tierra, mientras que el mulo sobre el que montaba siguió adelante. 10Lo vio un hombre y se lo comunicó a Joab: «He visto a Absalón colgado de una encina.» 11Joab dijo al hombre que le avisaba: «Si lo has visto, ¿por qué no lo has derribado allí mismo en tierra? Yo te habría dado diez siclos de plata y un cinturón.» 12El hombre respondió a Joab: «Aunque pudiera pesar en la palma de mi mano mil siclos de plata, no alzaría mi mano contra el hijo del rey, pues ante nosotros te ordenó el rey, a ti, a Abisay y a Itay: ‘Guardadme al joven Absalón.’ 13Si me hubiera mentido a mí mismo, expondría mi vida, pues al rey nada se le oculta, y tú mismo te habrías mantenido aparte.» 14Respondió Joab: «No voy a quedarme mirando tu cara.» Y, tomando tres dardos en su mano, los clavó en el corazón de Absalón, que estaba todavía vivo en la encina. 15Luego se acercaron diez jóvenes, escuderos de Joab, y remataron a Absalón.