2 Sm 18, 19-33
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)19Ajimás, hijo de Sadoc, dijo: «Voy a ir corriendo a anunciar al rey la buena noticia de que Yahvé lo ha librado de manos de sus enemigos.» 20Pero Joab le dijo: «Es imposible que hoy des buenas noticias. Otro día las darás, pero no hoy, porque el hijo del rey ha muerto.» 21Y Joab añadió al cusita * : «Anda y anuncia al rey lo que has visto.» El cusita se postró ante Joab y partió a la carrera. 22Insistió de nuevo Ajimás, hijo de Sadoc, y dijo a Joab: «Pase lo que pase, yo también quiero correr tras el cusita.» Joab le dijo: «¿Para qué vas a correr, hijo mío? Aunque vayas, por esta noticia no te van a dar albricias * .» 23Él dijo: «Pase lo que pase, me voy corriendo.» Entonces le dijo: «Pues ve.» Ajimás corrió por el camino de la vega y adelantó al cusita. 24Estaba David entre las dos puertas. El centinela que estaba en el terrado de la puerta, sobre la muralla, alzó la vista y vio a un hombre que venía corriendo solo. 25Gritó el centinela y se lo comunicó al rey, que dijo: «Si viene solo, trae buenas noticias en su boca * .» Mientras éste se acercaba corriendo, 26vio el centinela otro hombre que venía corriendo y gritó el centinela de la puerta: «Ahí viene otro hombre solo, corriendo también.» Dijo el rey: «También éste trae buenas noticias.» 27Añadió el centinela: «Ya distingo el modo de correr del primero: por su estilo parece Ajimás, hijo de Sadoc.» Dijo el rey: «Es un hombre de bien. Vendrá para dar buenas noticias.» 28Ajimás gritó al rey: «¡Paz!», y se postró ante él, rostro en tierra. Luego prosiguió: «Bendito sea Yahvé, tu Dios, que ha sometido a los hombres que alzaban la mano contra mi señor el rey.» 29Preguntó el rey: «¿Está bien el joven Absalón?» Ajimás respondió: «Yo vi un gran tumulto cuando el siervo del rey, Joab, envió a tu siervo, pero no sé qué era * .» 30El rey dijo: «Pasa y ponte acá.» Él pasó y se quedó. 31Llegó en aquel momento el cusita y dijo: «Recibe, majestad, mi señor, la buena noticia: hoy te ha liberado Yahvé de la mano de todos los que se alzaban contra ti.» 32Preguntó el rey al cusita: «¿Está bien el joven Absalón?» Respondió el cusita: «Que les suceda como a ese joven a todos los enemigos de mi señor el rey y a todos los que se levantan contra ti para hacerte mal.» 33[[19:1]] Entonces el rey se estremeció. Subió a la estancia que había encima de la puerta y rompió a llorar. Decía mientras caminaba: «¡Hijo mío, Absalón; hijo mío, hijo mío, Absalón! ¡Ojalá hubiera muerto yo en tu lugar, Absalón, hijo mío, hijo mío!»