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2 Re 17, 1-41

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1En el año doce de Ajaz, rey de Judá, comenzó a reinar Oseas, hijo de Elá, en Samaría, sobre Israel. Reinó nueve años. 2Hizo lo que Yahvé detesta, aunque no tanto como los reyes de Israel que le precedieron. 3Salmanasar * , rey de Asiria, marchó contra Oseas, que se hizo vasallo suyo y le pagaba tributo. 4Pero el rey de Asiria descubrió que Oseas le traicionaba: había despachado mensajeros a So * , rey de Egipto, y dejó de pagar al rey de Asiria el tributo que pagaba años anteriores. El rey de Asiria arrestó a Oseas y lo encadenó en prisión * . 5Entonces el rey de Asiria avanzó contra todo el país, marchó contra Samaría y la cercó durante tres años. 6El año noveno de Oseas, el rey de Asiria conquistó Samaría * . Deportó a los israelitas a Asiria y los estableció en Jalaj, en el Jabor, río de Gozán * , y en las ciudades de los medos * . 7Esto sucedió porque los israelitas habían pecado contra Yahvé, su Dios, que los había sacado de la tierra de Egipto, sustrayéndolos a la mano del faraón, rey de Egipto. Habían dado culto a otros dioses y 8seguido las costumbres de las naciones que Yahvé había expulsado ante ellos * . 9Los israelitas cometieron acciones torcidas contra Yahvé su Dios: se edificaron altozanos en todas sus poblaciones, desde las atalayas de vigía hasta las ciudades amuralladas. 10Se erigieron estelas y cipos sagrados sobre toda colina elevada y bajo todo árbol frondoso. 11Allí quemaban incienso, en todo lugar de culto, al modo de los pueblos paganos que Yahvé había deportado ante ellos. Obraron mal, irritando a Yahvé, 12y daban culto a los ídolos, cuando Yahvé les había dicho que no hicieran tal cosa. 13Yahvé había advertido a Israel y a Judá por boca de todos los profetas y videntes: «Volveos de vuestros malos caminos y guardad mis mandamientos y decretos, conforme a la Doctrina que prescribí a vuestros padres y que les transmití por mano de mis siervos los profetas.» 14Pero no hicieron caso y mantuvieron rígida la cerviz, como habían hecho sus padres, que no confiaron en Yahvé, su Dios. 15Despreciaron sus leyes y la alianza que había establecido con sus padres y las exigencias que les había impuesto. Caminaron tras dioses que eran nada y se volvieron nada, imitando a las naciones de alrededor, cuando Yahvé les había prescrito no actuar como ellas. 16Abandonaron todos los mandamientos de Yahvé su Dios y se hicieron ídolos fundidos, los dos becerros, y un cipo sagrado. Se postraron ante todo el ejército de los cielos y rindieron culto a Baal. 17Arrojaron sus hijos e hijas a la pira de fuego, consultaron los augurios y practicaron la adivinación. Se prestaron por dinero a hacer lo que Yahvé detesta, hasta el punto de provocar su ira. 18Yahvé se encolerizó sobremanera contra Israel y los apartó de delante de su presencia. Sólo quedó la tribu de Judá. 19Tampoco Judá guardó los mandamientos de Yahvé, su Dios. Siguieron las costumbres que Israel había practicado. 20Yahvé rechazó la descendencia de Israel, los humilló y entregó en manos de saqueadores, hasta que los arrojó de su presencia, 21porque Israel se había desgajado de la casa de David y había hecho rey a Jeroboán, hijo de Nebat. Jeroboán provocó que Israel se alejara de Yahvé y cometiera un grave pecado. 22Los israelitas persistieron en todos los pecados que Jeroboán había cometido. Como no se apartaron de ellos, 23Yahvé apartó a Israel de su presencia, como había advertido por medio de todos sus siervos los profetas, y deportó a Israel de su tierra a Asiria, hasta el día de hoy. 24El rey de Asiria hizo venir gentes de Babilonia, de Cutá, de Avá, de Jamat y de Sefarváin, y los estableció en las poblaciones de Samaría en lugar de los israelitas. Ellos tomaron posesión de Samaría y habitaron en sus ciudades. 25Cuando empezaron a establecerse allí, no conocían el culto a Yahvé, y Yahvé soltó leones que causaban muertos entre ellos. 26Entonces dijeron al rey de Asiria: «Las gentes paganas que has deportado y establecido en las poblaciones de Samaría no conocen las reglas del dios del país, y éste ha soltado leones que los están matando, pues no conocen las reglas del dios del país.» 27El rey de Asiria dio esta orden: «Enviad allá a uno de los sacerdotes que habéis deportado; que vaya a establecerse allí * y les enseñe las reglas del dios del país.» 28Uno de los sacerdotes deportados de Samaría fue a establecerse en Betel y les enseñó cómo dar culto a Yahvé. 29Sin embargo, cada uno de aquellos pueblos paganos continuaba fabricando sus propios dioses y los instalaban en los altozanos que habían hecho los samaritanos; cada nación (los ponía) en las poblaciones que habitaba. 30Las gentes de Babilonia hacían unos Sucot Benot, las de Cutá un Nergal, las de Jamat un Asimá, 31los avitas un Nibjaz y un Tartac, y los sefarvitas quemaban a sus hijos en honor de sus dioses Adramélec y Anamélec. 32Daban culto también a Yahvé y se hicieron entre ellos sacerdotes de los altozanos, que oficiaban en los lugares de culto. 33Daban culto a Yahvé y servían a la vez a sus dioses, según las costumbres de las naciones de las que habían sido deportados. 34Hasta el día de hoy han seguido practicando sus ritos antiguos. No rinden culto (adecuado) a Yahvé * y no siguen sus preceptos y sus ritos, la Doctrina y la Instrucción que Yahvé mandó a los hijos de Jacob, al que puso el nombre de Israel. 35Yahvé hizo una alianza con ellos con el mandato: «No daréis culto a otros dioses, no os postraréis ante ellos, no les serviréis ni ofreceréis sacrificios. 36Rendiréis culto únicamente a Yahvé, que os trajo de la tierra de Egipto con gran fuerza y con su brazo extendido; ante él os postraréis y a él ofreceréis sacrificios. 37Guardaréis los preceptos, los ritos, la Doctrina y la Instrucción que os dio por escrito, cumpliéndolos todos los días, y no daréis culto a otros dioses. 38No olvidéis la alianza que hice con vosotros; no déis culto a otros dioses. 39Sólo a Yahvé vuestro Dios rendiréis culto y él os librará de las manos de todos vuestros enemigos.» 40Pero ellos no obedecieron, sino que persistieron en sus antiguos ritos. 41Aquellas gentes daban culto a Yahvé, pero servían también a sus ídolos. Hasta el día de hoy, sus hijos y los hijos de sus hijos han seguido actuando como lo habían hecho sus padres.