2 Cor 11, 16-29
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)16Digo una vez más * que nadie me tome por fatuo. Pero, aunque así fuese, permitidme que también yo me gloríe un poco. 17Lo que os voy a decir, no lo digo porque el Señor me mueva a ello, sino como en un acceso de locura, seguro de tener algo de qué alardear. 18Ya que tantos otros se glorían de su valía humana, también yo voy a alardear de lo mismo. 19Gustosos soportáis a los fatuos, ¡vosotros que sois sensatos! 20Soportáis que os esclavicen, que os devoren, que os roben, que se engrían, que os abofeteen. 21Para vergüenza vuestra * lo digo; ¡nos hemos mostrado débiles...! Si alguien presume de alguna cosa—es una locura lo que digo—, también yo puedo presumir de lo mismo * . 22¿Que son hebreos? También yo lo soy. ¿Que son israelitas? ¡También yo! ¿Son descendencia de Abrahán? ¡También yo! 23¿Ministros de Cristo? —¡Voy a decir una locura!— ¡Yo más que ellos! Más en trabajos; más en cárceles; muchísimo más en azotes; en peligros de muerte, muchas veces. 24Cinco veces recibí de los judíos los cuarenta azotes menos uno. 25Tres veces fui azotado con varas; una vez lapidado; tres veces naufragué; un día y una noche pasé en alta mar * . 26En mis frecuentes viajes me he visto en peligros de ríos; peligros de salteadores; peligros de los de mi raza; peligros de los gentiles; peligros en ciudad; peligros en despoblado; peligros por mar; peligros entre falsos hermanos; 27trabajos y fatigas; noches sin dormir, muchas veces; hambre y sed; muchos días sin comer; frío y desnudez. 28Y aparte de otras cosas, mi responsabilidad diaria: la preocupación por todas las iglesias. 29¿Quién desfallece sin que desfallezca yo? ¿Quién sufre escándalo sin que yo me abrase?