1 Tim 6, 11-19
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)11Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de estas cosas; corre al alcance de la justicia, de la piedad, de la fe, de la caridad, de la paciencia en el sufrimiento, de la dulzura. 12Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna a la que has sido llamado y de la que hiciste aquella solemne profesión delante de muchos testigos * . 13Te recomiendo en la presencia de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que ante Poncio Pilato rindió tan hermoso testimonio * , 14que conserves el mandato sin tacha ni culpa hasta la Manifestación * de nuestro Señor Jesucristo, 15que a su debido tiempo hará ostensible el Bienaventurado y único Soberano, el Rey de los reyes y el Señor de los señores, 16el único que posee inmortalidad, que habita en una luz inaccesible, a quien no ha visto ningún ser humano ni le puede ver. A él el honor y el poder por siempre. Amén * . 17A los ricos de este mundo recomiéndales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en lo inseguro de las riquezas, sino en Dios * , que nos provee espléndidamente de todo para que lo disfrutemos; 18que practiquen el bien, que se enriquezcan con bellas obras, que den con generosidad y con liberalidad; 19de esta forma irán atesorando para el futuro un excelente fondo con el que podrán adquirir la vida verdadera.