1 Tim 5, 1-16
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Al anciano no le reprendas con dureza, sino exhórtale como a un padre; a los jóvenes, como a hermanos; 2a las ancianas, como a madres; a las jóvenes, como a hermanas, con toda pureza. 3Honra a las viudas, a las que son verdaderamente viudas * . 4Si una viuda tiene hijos o nietos, que aprendan * éstos primero a practicar los deberes de piedad para con los de su propia familia y a corresponder a sus progenitores, porque esto es agradable a Dios. 5Pero la que de verdad es viuda y ha quedado enteramente sola, tiene puesta su esperanza en el Señor y persevera en sus plegarias y oraciones noche y día. 6La que, en cambio, está entregada a los placeres, aunque viva, está muerta. 7Todo esto incúlcalo también, para que sean irreprensibles. 8Si alguien no tiene cuidado de los suyos, principalmente de sus familiares, ha renegado de la fe y es peor que un infiel. 9Que la viuda que sea inscrita en el catálogo de las viudas no tenga menos de sesenta años, haya estado casada una sola vez, 10y tenga el testimonio de sus bellas obras * : haber educado bien a los hijos, practicado la hospitalidad, lavado los pies de los santos * , socorrido a los atribulados, y haberse ejercitado en toda clase de buenas obras. 11Descarta, en cambio, a las viudas jóvenes, porque, cuando les asaltan los placeres contrarios a Cristo, quieren casarse 12e incurren en condenación por haber faltado a su compromiso anterior * . 13Y además, estando ociosas, aprenden a ir de casa en casa; y no sólo están ociosas, sino que se vuelven también charlatanas y entrometidas, hablando de lo que no deben. 14Quiero, pues, que las jóvenes se casen * , que tengan hijos y que gobiernen la propia casa y no den al adversario * ningún motivo de hablar mal; 15pues ya algunas se han extraviado yendo en pos de Satanás. 16Si alguna creyente tiene viudas, atiéndalas ella misma y no las cargue a la iglesia, a fin de que ésta pueda atender a las que sean verdaderamente viudas.