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1 Sm 9, 1-9

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Había un hombre de Benjamín, llamado Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorat, hijo de Afíaj. Era un benjaminita bien situado. 2Tenía un hijo llamado Saúl * , joven aventajado y apuesto. Nadie entre los israelitas le superaba en gallardía; de los hombros para arriba aventajaba a todos. 3Pues bien, resulta que se habían extraviado unas asnas pertenecientes a su padre Quis. Así que éste dijo a su hijo Saúl: «Toma contigo uno de los criados y vete a buscar las asnas.» 4Atravesó la montaña de Efraín, cruzó por el territorio de Salisá y no encontraron nada; pasaron por el país de Saalín, pero no estaban allí; cruzaron el país de Benjamín y no encontraron nada. 5Cuando llegaron a la comarca de Suf, dijo Saúl a su criado que le acompañaba: «Vamos a volvernos, no sea que mi padre se olvide de las asnas y se inquiete por nosotros.» 6Pero él respondió: «Mira, precisamente hay en esta ciudad * un hombre de Dios. Es hombre acreditado: todo lo que dice se cumple con seguridad. Vamos, pues, allá y acaso nos oriente en nuestro viaje.» 7Saúl dijo a su criado: «Vamos a ir, pero, ¿qué ofreceremos a ese hombre? No queda pan en nuestros zurrones y no tenemos ningún regalo que llevar al hombre de Dios. ¿Qué nos queda * ?» 8Replicó el criado a Saúl: «Casualmente tengo en mi poder un cuarto de siclo de plata; se lo daré al hombre de Dios y nos orientará sobre nuestro viaje.» 9(Antes, en Israel, cuando alguien iba a consultar a Dios, decía: «Vayamos al vidente», porque en vez de «profeta» como hoy, antes se decía «vidente».)