1 Sm 30, 11-18
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)11Encontraron en el campo a un egipcio y lo llevaron a David. Le dieron pan, que él comió, y agua para beber. 12Diéronle también un trozo de pan de higos secos y dos racimos de pasas. Cuando hubo comido, recobró el aliento, pues había estado tres días y tres noches sin comer ni beber. 13David le preguntó: «¿A quién perteneces y de dónde eres?» Respondió: «Soy un muchacho egipcio, esclavo de un amalecita, pero mi dueño me abandonó porque me puse enfermo hace tres días. 14Hemos hecho una incursión contra el Negueb de los quereteos * y el de Judá, y contra el Negueb de Caleb, y hemos incendiado Sicelag.» 15Díjole David: «¿Podrías guiarme hacia esa banda?» Respondió: «Júrame por Dios que no me matarás y que no me entregarás en manos de mi dueño, y te guiaré hacia esa banda.» 16Les guió, y los hallaron desparramados por todo el campo, comiendo, bebiendo y bailando por el gran botín que habían tomado en tierra de filisteos y en tierra de Judá. 17David los batió desde el alba al anochecer; sólo se salvaron de entre ellos cuatrocientos jóvenes, que montaron en camellos y huyeron. 18Salvó David todo lo que los amalecitas habían capturado. También rescató David a sus dos mujeres.