1 Sm 2, 12-36
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)12Los hijos de Elí eran unos malvados que no conocían a Yahvé 13ni las normas de los sacerdotes respecto del pueblo * . Así, cuando alguien ofrecía un sacrificio, venía el criado del sacerdote, mientras se estaba cociendo la carne, con el tenedor de tres dientes en la mano, 14lo hincaba en el caldero o la olla, en la cacerola o el puchero, y el sacerdote se quedaba con todo lo que sacaba con el tenedor. Así hacían con todos los israelitas que iban allí, a Siló. 15Incluso antes de que quemasen la grasa, venía el criado del sacerdote y decía al que sacrificaba: «Dame carne para asársela al sacerdote. No te aceptará carne hervida, sino solamente carne cruda.» 16Y si el hombre le decía: «Primero hay que quemar la grasa, y después tomarás cuanto se te antoje», le respondía: «No. Me lo das ahora o lo tomo por la fuerza.» 17Yahvé consideraba grave el pecado de los jóvenes, porque la gente despreciaba * la ofrenda hecha a Yahvé. 18El muchacho Samuel estaba al servicio de Yahvé * , vestido con efod de lino. 19Su madre solía hacerle un vestido pequeño, que le llevaba de año en año, cuando subía con su marido para ofrecer el sacrificio anual. 20Bendecía luego Elí a Elcaná y a su mujer diciendo: «Que Yahvé te conceda descendencia de esta mujer en respuesta a la súplica que ha presentado a Yahvé.» Y ellos se volvían a su lugar. 21En efecto, Yahvé visitó a Ana, que concibió y dio a luz tres hijos y dos hijas. El niño Samuel crecía ante Yahvé. 22Elí era muy anciano. Cuando se enteró de lo que sus hijos hacían a todo Israel, y de que se acostaban con las mujeres que servían a la entrada de la Tienda del Encuentro * , 23les dijo: «¿Por qué hacéis estas villanías * que yo mismo he oído comentar a todo el pueblo? 24No, hijos míos, los rumores que oigo no son buenos... * 25Si un hombre peca contra otro hombre, Dios será el árbitro; pero si el hombre peca contra Yahvé, ¿quién intercederá por él?» Pero ellos no escucharon la voz de su padre, porque Yahvé deseaba hacerles morir * . 26Cuanto al niño Samuel, iba creciendo y haciéndose grato tanto a Yahvé como a los hombres. 27En cierta ocasión vino un hombre de Dios a Elí y le dijo: «Esto ha dicho Yahvé: Claramente me he revelado a la casa de tu padre * , cuando ellos estaban en Egipto al servicio de la casa del faraón. 28Yo lo elegí entre todas las tribus de Israel para ser mi sacerdote, para subir a mi altar, incensar la ofrenda y llevar el efod * en mi presencia, y concedí a la familia de tu padre que percibiese parte de todos los sacrificios que ofrecían en el fuego los hijos de Israel. 29¿Por qué pisoteáis el sacrificio y la oblación que yo dispuse en la Morada * , y por qué honras a tus hijos más que a mí, cebándoos con lo mejor de todas las oblaciones de mi pueblo Israel? 30Por eso —palabra de Yahvé, Dios de Israel—, aunque dije que tu familia y la familia de tu padre estarían siempre a mi servicio, ahora —palabra de Yahvé— me guardaré bien de ello. Porque a los que me honran, yo los honro, pero los que me desprecian son despreciados * . 31Ya están llegando los días en que amputaré tu brazo y el brazo de la familia de tu padre, de suerte que en tu familia los hombres no lleguen a madurar. 32Mirarás como enemigo la Morada y todo el bien que yo haré a Israel, y nunca habrá hombres maduros en tu familia. 33Conservaré a alguno de los tuyos cabe mi altar para que tus ojos se consuman y tu alma se marchite, pero la mayor parte de los tuyos perecerá por la espada de los hombres. 34Será para ti señal lo que va a suceder a tus dos hijos Jofní y Pinjás: morirán los dos el mismo día. 35Yo me suscitaré un sacerdote fiel, que obre según mi corazón y mis deseos, le edificaré una casa permanente y caminará siempre en presencia de mi ungido. 36El que quedare de tu casa vendrá a postrarse ante él para conseguir algún dinero o una hogaza de pan y dirá: ‘Destíname, por favor, a una función sacerdotal cualquiera, para que tenga un bocado de pan que comer.’»