1 Sm 2, 1-10
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Entonces Ana dijo esta oración: «Mi corazón exulta en Yahvé, mi fuerza se apoya en Dios; mi boca se burla de mis enemigos, porque he gozado de tu socorro. 2No hay Santo como Yahvé, (porque nadie hay fuera de ti), ni roca como nuestro Dios. 3No multipliquéis palabras altaneras, no salga de vuestra boca la arrogancia. Dios de sabiduría es Yahvé, Él juzga las acciones. 4El arco de los fuertes se ha quebrado, los que se tambalean se ciñen de fuerza. 5Los hartos se contratan por pan, los hambrientos dejan su trabajo * . La estéril da a luz siete veces, la de muchos hijos se marchita. 6Yahvé da muerte y vida, hace bajar al Seol y retornar. 7Yahvé enriquece y despoja, abate y ensalza. 8Levanta del polvo al humilde, alza del muladar al indigente para sentarlo junto a los nobles, y darle en heredad trono de gloria, pues de Yahvé son los pilares de la tierra y sobre ellos ha asentado el universo. 9Guarda los pasos de sus fieles, y los malos perecen en tinieblas (pues el hombre no triunfa por la fuerza). 10Yahvé, ¡quebrantados sus rivales!, el Altísimo * truena desde el cielo. Yahvé juzga los confines de la tierra, da pujanza a su Rey, exalta el poder de su Ungido.»