1 Re 18, 16-40
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)16Abdías fue al encuentro de Ajab y le dio el aviso. Ajab partió al encuentro de Elías 17y, al verlo, le dijo: «¿Eres tú, ruina de Israel?» 18Él respondió: «No soy yo quien ha arruinado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, por abandonar los mandatos de Yahvé * y seguir a los Baales. 19Pero ahora, haz un llamamiento y reúne en torno a mí a los israelitas en el monte Carmelo, especialmente a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal * que comen a la mesa de Jezabel.» 20Ajab hizo un llamamiento entre todos los israelitas y reunió a los profetas en el monte Carmelo. 21Elías se acercó a la gente y dijo: «¿Hasta cuándo vais a estar cojeando sobre dos muletas * ? Si Yahvé es el Dios, seguidlo; si Baal lo es, seguid a Baal.» La gente no respondió palabra. 22Elías les dijo: «Quedo yo solo como profeta de Yahvé, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta. 23Que nos den dos novillos; que ellos elijan uno, lo despedacen y lo acomoden sobre la leña, pero sin prenderle fuego. Yo prepararé el otro novillo y lo pondré sobre la leña, y tampoco prenderé fuego. 24Luego clamaréis invocando el nombre de vuestro dios; yo clamaré invocando el nombre de Yahvé. Y el dios que responda por el fuego, ése es el Dios * .» La gente respondió: «¡De acuerdo!» 25Elías dijo a los profetas de Baal: «Elegid un novillo y preparadlo vosotros primero, pues sois más numerosos. Clamad invocando el nombre de vuestro dios, pero no hagáis fuego.» 26Tomaron el novillo que les dieron, lo prepararon y estuvieron invocando el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: «¡Baal, respóndenos!» Pero no hubo voz ni respuesta. Danzaban cojeando en torno al altar que habían hecho. 27Al mediodía, Elías se puso a burlarse de ellos; les decía: «¡Gritad con más fuerza, porque él es dios. Pero tendrá algún negocio, le habrá ocurrido algo, o estará de camino. Tal vez esté dormido y despertará * !» 28Gritaron con más fuerza, al tiempo que se hacían incisiones, según su costumbre, con cuchillos y lancetas, hasta que la sangre chorreaba por sus cuerpos. 29Pasado el mediodía, se pusieron a hacer el profeta hasta la hora de la presentación de la ofrenda * , pero no hubo voz alguna; no hubo quien escuchara ni quien respondiera. 30Entonces Elías dijo a la gente: «Acercaos a mí.» La gente se aproximó a él. Entonces él restauró el altar de Yahvé que estaba demolido. 31Elías tomó doce piedras (según el número de tribus de los hijos de Jacob, sobre el que viniera la palabra de Yahvé: «Tu nombre será Israel.») * 32Erigió con las piedras un altar (al nombre de Yahvé) y excavó alrededor una zanja de la capacidad de un par de arrobas de sembrado. 33Dispuso la leña, descuartizó el novillo y lo puso sobre la leña. 34Dijo luego: «Llenad de agua cuatro tinajas y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña.» Así lo hicieron * . Añadió después: «Hacedlo otra vez», y lo hicieron por segunda vez. Repitió: «Hacedlo otra vez», y lo hicieron por tercera vez. 35El agua corrió alrededor del altar; incluso la zanja se llenó de agua * . 36A la hora de la ofrenda, el profeta Elías se acercó y dijo: «Yahvé, Dios de Abrahán, de Isaac y de Israel, que se reconozca hoy que tú eres Dios en Israel y que yo soy tu servidor, y que por orden tuya he obrado todas estas cosas. 37Respóndeme, Yahvé, respóndeme, para que toda esta gente sepa que tú, Yahvé, eres Dios y que tú has convertido sus corazones * .» 38Cayó entonces el fuego de Yahvé, que devoró el holocausto y la leña * , y lamió el agua de las zanjas. 39Cuando la gente lo vio, cayeron rostro en tierra y exclamaron: «¡Yahvé, él es Dios; Yahvé, él es Dios!» 40Elías les dijo: «Echad mano a los profetas de Baal, que no escape ni uno de ellos». Les echaron mano y Elías los hizo bajar al torrente de Quisón, donde los degolló * .