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1 Cr 17, 1-27

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Una vez instalado en su casa, dijo David al profeta Natán: «Ya ves, yo habito en una casa de cedro, mientras que el arca de la alianza de Yahvé está bajo una lona.» 2Respondió Natán a David: «Haz lo que dicte el corazón, porque Dios está contigo.» 3Pero aquella misma noche dirigió Dios la palabra a Natán en estos términos: 4«Ve y di a mi siervo David: Esto dice Yahvé: No serás tú quien me edifique una Casa para que habite yo en ella. 5Yo no he habitado en casa alguna desde el día en que hice subir a los israelitas hasta el día de hoy, sino que he andado de tienda en tienda y de refugio en refugio. 6En todo el tiempo que he ido de un lado para otro con todo Israel, nunca dije a ninguno de los Jueces de Israel, a los que mandé que apacentaran a mi pueblo, que por qué no me edificaban una casa de cedro. 7Di, pues, ahora esto a mi siervo David: Esto dice Yahvé Sebaot: Yo te he tomado del pastizal, de detrás del rebaño, para que seas caudillo de mi pueblo Israel. 8He estado contigo dondequiera que hayas ido, he eliminado de delante de ti a todos tus enemigos y voy a hacer que tu nombre sea famoso, como el de los grandes de la tierra. 9Fijaré un lugar a mi pueblo Israel, y lo plantaré allí para que more en él. Ya no será perturbado, y los malhechores no seguirán oprimiéndole como al principio, 10y como en los días en que instituí Jueces sobre mi pueblo Israel. Someteré a todos tus enemigos. Y te anuncio que Yahvé te edificará una casa * . 11Cuando se acaben tus días y te reúnas con tus antepasados, reafirmaré a tu descendencia, al fruto de tu virilidad, y consolidaré su reino. 12Él me construirá una casa y yo consolidaré su trono para siempre. 13Yo seré para él padre y él será para mí hijo, y no apartaré de él mi amor, como lo aparté de aquel que te precedió. 14Yo le estableceré en mi Casa y en mi reino para siempre, y su trono estará firme eternamente.» 15Natán habló a David conforme a todas estas palabras y conforme a toda esta visión. 16El rey David entró, se puso delante de Yahvé y dijo: «¿Quién soy yo, Yahvé Dios, y qué mi casa, para que me hayas traído hasta aquí? 17Y aun esto te parece poco, Dios mío, que hablas también a la casa de tu siervo con relación a un futuro lejano y me miras, Yahvé Dios, como si fuera un hombre distinguido * . 18¿Qué más podrá añadirte David ante esta gloria que concedes a tu siervo? Tú ya me conoces bien. 19Yahvé, tú has hecho todas estas cosas tan grandes por amor de tu siervo, y según tu designio, para manifestar todas estas grandezas. 20Yahvé, nadie es como tú, ni hay Dios fuera de ti, según todo lo que ha llegado a nuestros oídos. 21¿Qué otro pueblo hay sobre la tierra como tu pueblo Israel, a quien un dios haya ido a rescatar para hacerle su pueblo, dándole renombre por medio de obras grandes y terribles, arrojando naciones al paso de tu pueblo, al que rescataste de Egipto * ? 22Tú has constituido a Israel tu pueblo como pueblo tuyo para siempre; y tú, Yahvé, eres su Dios. 23Ahora, Yahvé, mantén firme eternamente la palabra que has dirigido a tu siervo y a su casa; y actúa conforme a lo que has dicho. 24Sí, sea firme; y sea tu nombre por siempre engrandecido; que se diga: ‘Yahvé Sebaot, Dios de Israel, es el Dios para Israel’. Y que la casa de tu siervo David subsista en tu presencia. 25Ya que tú, Dios mío, has revelado a tu siervo que vas a edificarle una casa, tu siervo ha encontrado valor para orar en tu presencia. 26Yahvé, tú eres Dios y has prometido a tu siervo esta dicha; 27y ahora te has dignado bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca por siempre en tu presencia, porque lo que tú bendices, Yahvé, queda bendito por siempre.»