1 Cor 3, 1-9
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Yo, hermanos, no pude hablaros como a personas espirituales, sino como a carnales * , como a niños en la fe de Cristo. 2Os di a beber leche, y no alimento sólido, pues todavía no lo podíais soportar. Y ni siquiera ahora lo soportáis, 3pues seguís siendo carnales. Porque, mientras haya entre vosotros envidia y discordia * , ¿no creéis que seguís siendo carnales y vivís a lo humano? 4Cuando dice uno: «Yo soy de Pablo», y otro: «Yo soy de Apolo», ¿no estáis procediendo según criterios humanos? 5¿Quién es, pues, Apolo? ¿Y quién es Pablo?... ¡Servidores, por medio de los cuales habéis creído! Cada uno trabajó según el designio del Señor: 6yo planté y Apolo regó, mas fue Dios quien proporcionó el crecimiento. 7De modo que el que planta y el que riega nada son, sino Dios, que proporciona el crecimiento. 8Además el que planta y el que riega son una misma cosa, si bien cada cual recibirá el salario según su propio trabajo. 9Nosotros somos colaboradores de Dios * , y vosotros, el campo que Dios cultiva, el edificio que Dios construye.