1 Cor 13, 1-13
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe * . 2Ya podría yo tener el don de profecía y conocer todos los misterios y toda la ciencia, o poseer una fe capaz de trasladar montañas; si no tengo caridad, nada soy * . 3Ya podría yo repartir todos mis bienes, e incluso entregar mi cuerpo a las llamas; si no tengo caridad, nada me aprovecha. 4La caridad es paciente * y bondadosa; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa ni orgullosa; 5es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; 6no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. 7Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. 8La caridad no acabará nunca * ; en cambio, desaparecerán las profecías, cesarán las lenguas y desaparecerá la ciencia. 9En realidad, nuestra ciencia es parcial, y parcial nuestra profecía; 10pero, cuando venga lo perfecto, desaparecerá lo parcial. 11Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero, al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño. 12Ahora vemos como en un espejo, de forma borrosa; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré tal como soy conocido. 13Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres realidades * . Pero la mayor de todas ellas es la caridad.